su historia, sino que serán la fuente documental
para investigadores internos y externos que indaguen por las artes,
los ciclos de formación profesional, sus vínculos
con la cultura y con la sociedad.
La Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia
llegó a sus 25 años de edad, tiempo que ha estado
signado por acontecimientos históricos, siempre ligados
a la sociedad y las dinámicas de la cultura, pensar en
sus orígenes nos remite a la presencia de creadores y artistas
de otra época , que gestionaron desde su hacer, la permanencia
de las artes en el medio social del momento y que indicaron una
postura política sobre un campo, que tal vez, poco o por
poco valorado en aquellas épocas de finales de los años
cincuenta y los sesenta. Es importante entonces denotar cómo
desde ese entonces, se hizo presencia de los creadores en los ámbitos
de lo público, para el rescate de espacios ya ganados en
los temas de la formación y de las escuelas de arte que
se presentaron como una necesidad vital en la constitución
de la sociedad de entonces, carácter que sigue vigente
y que cada vez adquiere mayor importancia.
Los análisis históricos nos remiten
a hacer juicios con responsabilidad y por ello, la función
de esta publicación quiere acoger, desde distintos puntos
de vista, un recorrido por ámbitos que van desde el origen
hasta los planteamientos de hoy en la reflexión sobre el
arte contemporáneo. En loable dejar constancia que esta
publicación se presenta como una puerta de entrada y motivación
a otras publicaciones por la necesidad de reconocer que en este
texto no está todo lo que constituye de plano, la historia
día a día de la Facultad en estos 25 años,
en los que ha habido protagonistas en hechos vitales para su vida
y la construcción de la historia de hoy; recoge, un registro
básico pero serio, un paneo sobre sus orígenes como
facultad, sus ámbitos académicos y sus líneas
de pensamiento heredadas de su carácter universitario,
como lo son la docencia, la extensión y la investigación
que delinea su pensamiento académico y conceptual para
dar la base a sus distintas ofertas académicas y registrar
acontecimientos importantes de su proyección y participación
en actividades académicas y culturales, que validan su
razón de ser en torno a la sociedad y al medio, al que
se debe como institución formadora de profesionales del
arte y la cultural.
Las artes han formado parte de la historia de la
humanidad desde sus orígenes y hablar de profesionales
del arte es un tema de total vigencia; permitirnos una mirada
retrospectiva a los acontecimientos, hechos y personas que depositaron
sus esfuerzos para que hoy la facultad exista, nos permite validar
ese nominal de profesionales del arte que aunque no se hubiera
reconocido de tiempo atrás y tal vez se hubiera calificado
como áreas menores al lado de otras “profesiones
más importantes”, marcaron un hito histórico
en la sociedad y en la vida de muchos que creímos en esta
institución y delegamos en ella nuestra formación
como profesionales.
En este sentido la historia de la Facultad se valida
necesariamente desde su misión como formadora de artistas,
teóricos del arte y gestores culturales, con los cuales
pretende intervenir en el medio socio-cultural, tocando fibras
importantes en el ámbito de lo público, siendo importante
referenciar a Howard Gardner, en su planteamiento sobre la necesidad
de formular políticas en educación artística
de modo consecuente con los valores a los que se adhiere una cultura.
Debería ser posible idear programas de estudio que sean,
desde el punto de vista del desarrollo apropiados, y que se ocupen
de las diferencias significativas que se dan entre los individuos.
Son estos parámetros que nutren hoy nuestros modelos pedagógicos,
definidos sobre soportes incluyentes de su sustentación
teórico-conceptual, como en la dimensión contextual,
hacia donde están orientados los perfiles de nuestros profesionales.
La Facultad de Artes en estos 25 años ha
crecido significativamente. Cuenta hoy con nueve programas de
pregrado en los campos de la creación, la pedagogía
y los estudios culturales- en la disciplina de la Gestión
Cultural-, con un 90% de ellos acreditados en calidad; siete programas
de posgrado en los campos de la historia y la teoría del
arte, la gestión cultural, la creación en artes
plásticas y visuales, la música y el teatro, algunos
en proceso de reacreditación, otros en inicio y otros en
desarrollo; unos avances en investigación importantes a
partir de los referentes que existen en este campo a nivel nacional,
ya que la Facultad de Artes cuenta con grupos de arte clasificados
por Colciencias en la categorías A y B, máximos
niveles de clasificación para el sistema de reconocimientos
en investigación a nivel nacional. Tiene un desarrollo
altísimo en la extensión, en su oferta no formal;
un portafolio de servicios en las áreas del arte y la cultura
y modelos innovadores en el campo de las industrias creativas,
que la posicionan a nivel local, nacional e internacional con
programas de alta calidad y coberturas, que amplían su
nivel de intervención mas allá del contexto local-regional.
Nuestra participación en comunidades y redes
académicas ha permitido a la Facultad entenderse en el
mundo global, asumiendo en carácter del arte como universal
y potenciando sus desarrollos a otras latitudes y contextos plurales,
que motivan nuevas formas de expresión en las distintas
manifestaciones del arte, generando preguntas y nuevas líneas
de investigación en las que se cruzan saberes artísticos
con otras disciplinas como lo urbano., lo tecnológico,
lo científico y un sin números de códigos
que desde el hacer del arte en los lenguaje contemporáneos,
nos inscriben en conceptos como las interdisciplinariedades y
la transdisciplinariedades; retos propios del pensamiento moderno
y del hacer creativo en el mundo de hoy.
Compartimos esta publicación con el orgullo
que nos delega como equipo académico gestor de la Facultad
en este período, tener el honor del haber presidio esta
maravillosa celebración de los 25 años de la Facultad,
lo cual nos llenó de tareas y reflexiones sobre los hechos
pasados, el presente y su dimensión futura. Ratificó nuestro
pensamiento e ideal sobre la facultad de hoy, y sobre todo, la
del mañana, que se sueña con metas realizable de
un cuerpo docente de altísima formación en las disciplinas
del arte y la cultura, con la investigación como un parámetro
fundamental en todos sus desarrollos, con proyección internacional,
con todos sus programas acreditados en calidad, con una participación
efectiva en las decisiones de la política pública
en Educación y cultura, asumiendo nuevos retos y fortaleciendo
liderazgos como los que hoy registra a nivel nacional e internacional;
todo esto como garantía de que nuestros profesionales de
hoy y los de mañana desarrollarán su profesión
en el campo del arte y la cultura con un alto sentido social,
y aportarán a la transformación y el crecimiento
positivo que nuestra sociedad necesita, y con al cual se ha comprometido
nuestra Universidad.
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